La vuelta de aquella semana tuvo dos elementos destacados. Y digo la vuelta porque lo que es del jueves y el viernes en el trabajo no recuerdo nada especial. Supongo que tendríamos la reunión de los viernes y poco más. Así que, yendo al grano, llegué al aeropuerto de Viena, saqué la tarjeta de embarque para París y, de nuevo, no me pudieron dar el París-Málaga porque decían que la máquina no lo permitía. A continuación me dirigí en busca y captura de la sala VIP de Viena, para ver qué tal. Llegué a una pero resulta que no, que era la de Austrian Airlines y, aunque yo volara con Austrian, tenía que ir a la de Air France.
Volví sobre mis pasos y unos metros detrás de por donde suelo entrar normalmente, allí estaba la sala. Llegué, tuve que enseñar mi billete y la "tarjeta" que todavía no me ha llegado. Así que nada, enseñé mi fotocopia sacada por internet y poco más. La sala era mucho más grande que la de Málaga (también lo es el aeropuerto, claro está). Tiene incluso una zona "panorámica" desde la que, imagino, se ven aterrizar y despegar los aviones. En lo que a la comida respecta, suelen tener rebanadas del pan integral típico de aquí y unos mejunjes en plan paté para untar. También hay fruta, zumos, cosas para picotear e incluso, tal como vería a la semana siguiente, ordenadores donde te puedes conectar a hacer lo que sea. Eso en Málaga falta o al menos yo no lo he visto.
Yo comí, (ya se sabe, si es gratis dame dos) y luego también comería en el avión y es que últimamente la gula me puede. Cogí una manzana para el camino pues tenía la idea de al menos no necesitar cenar cuando llegara a casa a las 12 de la noche. Metí la manzana en la maleta pequeña que llevaba y para el avión. Mejor dicho para la cola pues la cola aquel día era una cola apañada. Se ve que tenían las alertas al máximo porque lo revisaban todo y los detectores de metales también pitaban por todo.
Tras eso, el avión a París, allí saqué la tarjeta de embarque para Málaga y creo que ya está ... hasta el lunes siguiente.
Un saludo, Domingo.
domingo, 4 de octubre de 2009
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18/09 Sala VIP Viena |
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14/09 Sala VIP Málaga |
El día comenzó como comienzan todos los lunes. En particular comenzó como comienzan útltimamente los lunes, levantándome un par de horas antes de lo normal para luego recuperarlas en el avión. Ese día, además, sabía que llegaría y no habría casi nadie en la oficina pues al día siguiente era fiesta. De hecho el esquema era bastante similar, por no decir calcado, al de dos semanas antes. Bueno, calcado no porque, si no recuerdo mal, dos semanas antes no desayunaba en el aeropuerto. Esta vez tenía la resolución de desayunar antes de volar y, como no me urgía buscar un cajero, me dispuse a buscar una sala VIP que hubiera por allí. Como la semana anterior, antes de subir a los cielos, a los infiernos (la zona de compras del aeropuerto) subí, esperando encontrar allí la dichosa sala que no había visto por ningún lado. Y como la semana anterior no la encontré. Entonces fue cuando le pregunté a un amable caballero encargado de la seguridad que me indicó donde estaba ... justo al lado de la entrada :-S.
Así que, aunque tampoco quedaba demasiado tiempo para que empezara el embarque, procedí a comenzar a empezar a iniciar el movimiento que me llevaría hasta tan ansiado lugar donde se encuentra el maná caído del cielo de aquellos que pasan mucho tiempo en los cielos. Llegué a la sala y cuál no sería mi sorpresa al encontrarme la puerta cerrada y con un cartel avisando de que abrían prácticamente cuando yo tenía que irme. Así que, casi derrotado, me senté en los cómodos asientos que había fuera y me puse a leer. En ese momento, entró una pareja y se me encendió la bombillita de Sebastián que a mí todavía no me ha llegado: ¡¡Estaba abierto!!. Así que recogí el petate, es decir, cerré el libro y me dirigí al mostrador que la cerrada puerta ocultaba. Allí le di a la amable señorita el cupón (luego me enteré de que me daban un cupón por no ser viajero preferencial de Air Europa sino de Air France y no tener estas compañías su base de datos de clientes compartida. Bueno, eso último no me lo dijeron, eso lo deduje yo.
Una vez dentro, me encontré con un antiguo compañero de trabajo con el que había coincidido ya alguna vez y que yo sabía que volaba todos los lunes a París y volvía los viernes, en el mismo vuelo que yo. Ahora mismo no recuerdo si lo había visto la semana anterior o no porque hacía poco que había vuelto de sus vacaciones. El caso es que ya sabía con certeza lo que me imaginaba, que él esperaba en la sala VIP e iba justo para ponerse en la cola. Pues eso, entré, lo saludé, le pregunté si podía ponerme en su mesa y, tras contestarme que sí, procedí a comenzar a empezar a iniciar un rápido reconocimiento de la sala que acabó con la conclusión de que los vasos que parecían de decoración no lo eran (un señor cogió uno en mis narices y además no había más vasos por ningún lado). Además, había croissants con mantequilla y mermelada (aunque la mezcla la tenías que hacer tú) y zumos. Así que, ni corto ni perezoso, agarré mi zumito, mi croissant, mantequilla y mermelada y desayuné.
Tras acabar el desayuno, leí durante unos 5 minutillos que fue más o menos lo que el otro chico tardó en toquetear el Vista de su portátil y preguntarme si tirábamos ya para la puerta de embarque. Llegamos allí, entramos, cada uno se fue para su sitio (él el que quiere pues siempre pide el mismo y yo el que me toque) y dirección a París. Por cierto, hay que reconocer que desde que duermo durante todo el vuelo Málaga-París, el avión va mucho más rápido. Vamos se me pasa el vuelo en un santiamén :-). Y nada, una vez en París ya nos despedimos, él en dirección al edificio del aeropuerto en el que trabaja y yo en dirección a la puerta de embarque para coger el vuelo a Viena.
Del vuelo a Viena no recuerdo mucho así que supongo que sería normalito. Después el consabido taxi a Bratislava y trabajar prácticamente solo hasta las 7 o las 8 que me darían allí.
Al día siguiente, fiesta local en Bratislava, se repitió prácticamente lo mismo que pasó dos semanas antes, con la diferencia de que aquella vez me llevé para comer parte de la ensalada que había comprado en el Lidl el día anterior y unos deliciosos sandwiches de jamón y queso que fueron prácticamente engullidos con delectación. El jamón creo que debía ser un tipo de jamón ahumado que, definitivamente, estaba muy bueno. Quizás era el hambre, no lo sé.
Pero antes del almuerzo tuvo lugar la entrada, firmar en el libro de visitas, enseñar el DNI etc. Luego en el trabajo pues nada, todo normal para, a pesar de todo, acabar saliendo bastante tarde. Salí, volví a firmar en el libro de visitas y para el apartamento. Una vez allí pues lo de siempre ... como siempre.
El miércoles además iría al Carrefour donde no recuerdo exactamente qué pude comprar, pero sí me suena que fui al Carrefour aunque esta vez no podría asegurarlo. De hecho estoy por decir que no y que me estoy confundiendo con lo que pasó dos semanas antes. En cualquier caso, da igual, tampoco es que sea demasiado relevante. Bueno, a decir verdad la mayoría de las cosas que cuento, si no todas, no son relevantes :-D. Bueno, la mayoría pero no evidentemente todo. Hay cosas como la que se me había olvidado contar que son de gran trascendencia: ¡¡¡En el Lidl de Bratislava ya no venden noodles instantáneos!!! :'(.
Así que nada, lo siguiente ya entra dentro de la vuelta de esa semana, que pasaremos a contar a continuación.
Un saludo, Domingo.
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Fotos con el móvil |
Hoy aprovecho para subir alguna de las fotos que tenía pendientes y que, de hecho, todavía no había sacado del móvil. El orden la verdad es que no es el bueno. De hecho no sigue ningún orden en concreto pero es tal y como se han subido y no tengo ganas de andar retocando :-). Así que nada, primero las vemos y luego las comentamos rápidamente, que todavía tengo muchas cosas pendientes.
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- Pedazo de socavón que apareció de la noche a la mañana y que señalizaron de esa forma tan curiosa. Eso fue un jueves/viernes y creo que al lunes siguiente ya estaba arreglado. ¿Cómo?. Pues asfaltando un parche rectangular que se une al resto de parches que suelen componer un asfaltado o una acera.
- Puesta de sol desde el trabajo. Tampoco tiene nada de especial. Quizás que a esa misma hora en Málaga todavía es completamente de día pero bueno, es lo que tiene compartir huso horario y estar a unos 2500 kilómetros en dos aviones y taxi.
- Este es un cartel pequeñito pero hay otros mucho más grandes invitando a los inmigrantes ilegales a regresar a sus casas con todos los gatos pagados. Eso sí, supongo que solo si prometen no volver.
- No sé si sería cosa de algún sorteo cuando salieron las películas o si bien es simplemente un fan de TLOTR pero ahí estaba el microcar en el aparcamiento del Lidl.
jueves, 17 de septiembre de 2009
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11/09 20 euros dan para lo justo |
La semana pasada pasó (por eso es pasada) con más pena que gloria. Del trabajo al apartamento y del apartamento al trabajo. Bueno entre el trabajo y el apartamento de vez en cuando hacía una parada en el Lidl para comprar suministros con la tarjeta de crédito ya que todavía no había sacado del cajero :-). Es más, el miércoles o el jueves me di cuenta de que no lo haría pues el dinero que llevaba me bastaba para las cuatro comidas al medio día que tenía que hacer. Así pues, no haría falta que pusiera "a prueba la vida" como dijo aquel otro cuando se encontró a principios de mes con 5 euros o una cantidad parecida en pesetas.
Al revés, yo comía perfectamente tanto en el restaurante como en el apartamento donde en un alarde de atrevimiento culinario me hice un arroz a la cubana con plátano frito y sin salchichas con el que variar un poco el menú semanal. De hecho la semana pasada recuerdo también que comí queso empanado con sus patatitas cocidas y su salsa de yogur … ummm. Al igual que ayer comí halusky.
Pero bueno, volviendo al tema, quizás lo único más destacado de la semana fue que cada vez anochece antes y que como no termino de salir temprano del trabajo cada vez me cuesta más trabajo salir a dar una vuelta. De hecho todavía tengo pendiente la visita al castillo que algún día supongo que haré. Además, también hace más fresco, que no frío. De hecho ya voy y vengo al trabajo con la chaqueta. Supongo que ya mismo será con el abrigo.
Y por último, pues el viernes fue también como todos los viernes con la única excepción de que uno una mega-reunión poco antes de salir yo de vuelta a Málaga, pero bueno, tampoco es que yo tuviera mucho que decir en la reunión aquella. Por cierto, que tuvo lugar un curioso episodio de esos en los que alguien deja con el culo al aire a otra persona, entiendo que sin darse cuenta de que también queda mal ella misma pero bueno.
El caso es que sobre las 15:30 salí camino de Viena con mi viejo amigo el señor que veraneó en Mallorca con su mujer y sus nietos. Venía encantado el hombre, aunque no sé si por su carencias en el inglés o porque realmente en el buffet del hotel nada más que había cosas de turistas, no supo nombrarme ni un plato típico que hubiera degustado. De hecho, cuando le pregunté si había alguna comida que le hubiera gustado especialmente me contestó con un nombre que me sonaba parecido. Así que le pregunté ¿eso no es una playa? A lo que me comentó que sí. Entonces me di cuenta de que realmente no había entendido la pregunta.
Llegué al aeropuerto, sin problemas salvo que no me podían dar el billete de París Málaga todavía. Tuve que ir a Air France donde me confirmaron que nada y, tras darme cuenta de que ya habían quitado el cartelito de SkyEurope que la semana anterior todavía estaba, entré , fui para la puerta de embarque donde todavía no había nadie en la cola. Yo era el primero y además en un minuto o dos abrieron así que pude pasar y sentarme cómodamente hasta que el avión salió. La ensaladita de costumbre, en París la tarjeta de embarque para Málaga, el viaje más pesado de todos los que hago a la semana (el de los lunes es igual de largo pero como voy dormido me da igual) y a casa … hasta el lunes, que probaría el confort de las salas VIP. De hecho mañana quiero entrar en la de Viena a ver qué me estaba perdiendo hasta ahora … si es que me perdía algo. Ahh, bueno, quedaba por solucionar el tema del efectivo para pagar el taxi … afortunadamente eso no fue problema porque justo a la salida sí había un cajero de los míos :-).
Un saludo, Domingo.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
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07/09 20 Euros, Oro y Resfriado |
El lunes de la semana pasada fue un tanto peculiar. En prime lugar me decidí a reclamar lo que era mío … sin saber siquiera qué es lo que era. Bueno sí, una cosa sí sabía qué era y era que podía ir directamente al mostrador de clientes "VIP" en vez de esperar la cola normal. La vez anterior que lo hice, sufrí la reprimenda de la chica quien, de forma muy discreta y educada me dijo que por aquella vez pasaba pero que para la siguiente fuera con la plebe. Ya entonces le comenté que había ido allí porque en la web me aparecía como de categoría "Gold". Se ve que entonces le entraron las dudas y me dijo que en el sistema todavía aparecía como "Ivory" (la inicial sin tener ningún viaje hecho).
Por este motivo, la semana anterior me había ocupado de trastear por la web hasta encontrar que podías imprimir tu propia tarjeta en la que aparecía la categoría actual. Así que ni corto ni perezoso me hice mi propia tarjeta artesanal, con una calidad digna de mis trabajos de marquetería del instituto (nótese la ironía). Esa era la tarjeta que llevaba cuando en la cola "buena" la muchacha me preguntó si tenía alguna ya que supongo que en el ordenador seguiría apareciendo la antigua. Y ni corto ni perezoso puse el conglomerado de papel y fixo encima del mostrador dando un golpazo como el que cierra al dominó ahorcándole el seis doble al rival. Bueno, quizás no tanto.
El caso es que la chica amablemente me extendió una receta que me dijo que era el pase para la sala VIP … que yo no sabía dónde estaba. Y tampoco caí en preguntarle porque la verdad es que me preocupaba más otra cosa. El día anterior se me había olvidado sacar dinero del cajero y, de no solucionarlo, me encontraría toda la semana en Bratislava con aproximadamente 20 euros para gastar.
Desde luego no se trataba de ningún drama, podía sacar el cualquier cajero y precisamente al lado del apartamento hay alguno. Pero también es cierto que es una tontería darle unos euros de comisión al banco cuando no es necesario. Así que empecé a pasearme por la terminal en busca de un cajero donde recordaba que, hacía años, había sacado dinero. Pero nada, los dos únicos que vi eran de redes diferentes para la que, si bien tenía una tarjeta, no recordaba el PIN. Pregunté a unos empleados y me señalaron la zona de compras. Subí pero más de lo mismo. Así que cuando ya llegaba la hora de embarcar, dejé los cajeros y dejé también la sala VIP para mejor día.
Poco después entraba en el avión, cogía mi mantita "suelta pelusas azules" y mi almohadilla y me acurrucaba en la parte izquierda del avión presto a dormir todo lo dormible … como así hice. Eso sí, no conté con que esta vez o el frío era mayor o yo estaba más bajo de defensas o dormí con la boca abierta porque me resfrié y el resfriado me acompañó también toda la semana.
Llegué a París, hice el amago de buscar un cajero pero pensé que puestos a que me cobraran comisión ya sacaba directamente en Bratislava. Y poco más, cogí mi avión para Viena seguí leyendo "El nombre de la Rosa", me dejé medio sandwich porque si bien no están malos, la verdad es que estoy empezando a aborrecer los sandwiches de Austrian (las ensaladas de vuelta no, esas están buenas), llegué a Viena, luego a Bratislava, el trabajo, salir tarde etc.
Un saludo, Domingo.
martes, 15 de septiembre de 2009
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04/09 El viaje de la maleta |
El viernes comenzó como temía y como casi no podía ser de otra forma. Bueno, sí que hubiera podido coger un taxi pero los taxis estaban ya prácticamente al lado del trabajo así que no merecía mucho la pena.
El caso es que me levanté, cogí la maleta y tras comprobar que pesaba como sus "passed away relatives" me encaminé maleta en una mano, paraguas en la otra porque estaba empezando a chispear. El camino fue mejor de lo que pensaba, la verdad. Ciertamente la maleta pesaba pero yendo por los sitios correctos pues no se iba mal. Además pensé que lo mismo así encajaban mejor las cosas y luego resistía mejor los golpes. Y una mmmmmaleta llena de cerveza para mí.
Lo que es en sí el camino no se me hizo demasiado largo. Ciertamente la maleta pesaba pero se podía llevar aceptablemente bien. La verdad es que luego me sorprendí cuando al facturarla la báscula marcó 21 kilos o algo así. Yo hubiera apostado que serían 15 ó 16. Sobre todo teniendo en cuenta que, cuando la tuve que embarcar la vez anterior pesaba 10 kilos.
Llegando casi al trabajo, me paré a hacer una foto con el móvil. El objetivo de la foto no era sino el socavón más grande que yo haya visto en mi vida. En mitad de la carretera, un agujero de unos 30-40 centímetros de profundidad con signos de que lo que antes había sido un bache, había cedido mostrando al público la calidad con la que hace mucho o poco tiempo se hicieron estas carreteras de aquí. El socavón ya lo había visto la tarde anterior y por eso iba preparado para hacerle la foto. Bueno por eso y porque para señalarlo habían puesto un "algo" con unas flores o al menos alguna planta que curiosamente eran bonitas. Esa mañana ya estaban algo más ajadas y además creo que habían puesto un cono pero bueno, en el móvil tengo la foto que, como las demás, a ver si las saco :-).
Luego el trabajo fue bastante tranquilo. Incluso demasiado tranquilo diría yo. Ha sido probablemente la vez que con más tranquilidad lo he preparado todo y casi antes he salido. Sobre las 15:30, como siempre, salí camino a Viena donde llegué a la hora acostumbrada. Me fui directo para el sitio de facturación con mi código y … mensaje de error. Me decía que el vuelo no estaba disponible. Como no es la primera vez que da error y no estaba muy seguro del código, probé con el carnet de identidad pero el mismo resultado. Así que me acerqué al mostrador correspondiente y allí una de las empleadas de Austrian me atendió muy amable.
Tras poner cara rara y verificar un par de cosas me dijo que mi vuelo había salido unos minutos antes y que llegaba tarde. La verdad es que me sonaba alguna conversación con los de la agencia de viaje acerca de que algún día podría tener que salir antes del trabajo pero como quiera que he tenido que cambiar varias veces de vuelo, yo estaba en que esa opción no fue la que finalmente había escogido. Luego comprobaría que siempre había estado así y si de alguien era la culpa, era de mí mismo.
En cualquier caso, afortunadamente no me apuro. Tenía que sacar un billete nuevo al precio que fuera y luego discutir con mi jefe con el que no podía consultarlo. Además tampoco iba a volverme a Bratislava, como era natural. Así que, siguiendo las órdenes de la azafata primero fui al mostrador de Austrian y luego de allí me mandaron al de Air France. Allí me atendió una mujer cuarentona pero de aspecto muy juvenil con un curioso corte de pelo que la verdad es que parecía más preocupada que yo. Dio mil vueltas, me lo explicó todo, me dijo que solo eran 65 euros el cambio de billete (ahí suspiré), fue al mostrador de Austrian, trajo la cinta para la maleta, me había facturado ya … la verdad es que la mujer fue muy amable. ¡¡¡Igualito que en otros sitios!!!. Y la verdad es que no pienso en ninguno en concreto pero … bueno sí, así a bote pronto se me ocurre la estación de trenes de Bratislava :-).
El caso es que cogí mi billetito, dejé mi maleta en la cinta de Air France, me fui camino de la puerta de embarque, no tuve que esperar mucho y a volar. El camino de vuelta pues como siempre, con el único comentario, quizás, de que en París compré "Los Pilares de la Tierra" y "El nombre de la rosa" en francés, con la idea de leerlos algún día. De hecho ahora el que estoy leyendo es el de Eco. El otro lo dejaremos para cuando quiera "releerlo" :-). En el camino sí en la ida había terminado de leer uno de un conocido escritor español de derechas, en la vuelta terminé de leer el de otro conocido escritor americano (o mejor dicho estadounidense) de izquierdas. Bueno, de lo que ellos dicen izquierda porque la verdad es que el partido demócrata se parece a nuestra izquierda una cosa mala … :-).
En fin, al final llegué, y nada más llegar puse la correspondiente reclamación porque el equipaje no había llegado. Y poco o nada más. Vamos poco más ese día porque al día siguiente llegaron con la maleta a mi casa, aunque yo no estaba. Yo la abrí el domingo y la alegría que tenía al ver que no había ningún signo de líquidos derramados se desvaneció cuando vi una lata completamente "espachurrada" y, por supuesto, vacía.
Afortunadamente todo lo demás estaba bien … con evidentes signos de que el viaje no había sido cómodo pero bien. Además como las cosas más sensibles o estaban envueltas o simplemente iban en paquetes, no hubo que lamentar más daños. Bueno sí, un libro que había terminado de leer y que no quise (tampoco podía) llevar encima acabó mojadillo pero tampoco pasó nada. En fin, al menos no necesitaré traer maletas de nuevo hasta dentro de un tiempo cuando empiece a recoger las cosas que tengo por aquí.
Un saludo, Domingo.
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02/09 Importando |
El miércoles y el jueves fueron … digamos que intrascendentes desde el punto de vista del trabajo. Si no recuerdo mal, lo dediqué a intentar descifrar algo que al final no conseguí descifrar del todo y que todavía tengo pendiente. Lo más importante, sin duda, fueron las compras. En particular el miércoles lo dediqué a comprar las bebidas, Kofola, Mirinda y Cerveza para familiares y amigos. Bueno, solo para familiares.
Primero fui al Lidl, allí compré la Kofola que, como iba a pesar más, prefería no traerla desde el Carrefour. Compré además la cerveza típica de aquí; al menos la que se ve anunciada en todos los lados y una segunda marca por si acaso. Me habían dicho que la cerveza checa era mejor pero todas las que vi eran eslovacas así que cerveza eslovaca al canto. Tanta insensatez alimentando vicio ajeno evidentemente tendría que pagarla :-).
Luego me di mi paseíto hasta el Carrefour. Saldría de aquí a las 7 y cuarto o así y llegaría aproximadamente media hora después y ya era casi de noche. Entré en el Carrefour y todo estaba lleno de material escolar. De hecho, esa mañana había visto yo un montón de gente llevando niños a los colegios y, además, una furgoneta de televisión que supuestamente estaba informando del primer día de clase.
No compré nada de colegio y de lo demás, pues creo que compré panecillos (bollitos de leche a 5 céntimos que congelaría y me solventarían los desayunos de la semana siguiente). Lo que sí compré fue botellines de Kofola y Mirinda. Por cierto que los botellines aquí son extremadamente caros. Por ejemplo un botellín de medio litro de Kofola o Mirinda (el nombre coexiste con el de Fanta) debe costar unos 70 céntimos. Los dos litros de Kofola 95 céntimos en el Lidl y 99 en el Carrefour :-O.
Y alguna cosilla más compraría, aunque no recuerdo qué. El caso es que emprendí el camino de vuelta, camino que al igual que el de ida fue algo más rápido pues tomé un atajo. Eso sí, la vuelta me pasé de frenada y al final tuve que retroceder un poco aunque poca cosa. Llegué coloqué las cosas en la maleta comprobando que cabía todo y lo de siempre, ducharse, cenar etc.
El jueves me lo tomé de descanso y lo único es que creo que volví a pasar por el Lidl. Por lo demás dejé hecha la maleta que quedó "preta", "prieta" o "pretá" como se prefiera. El caso es que a causa de la "pretez" esperaba yo que, sobre todo las latas de cerveza, no hicieran de las suyas. Al menos el resto lo intenté resguardar lo mejor que pude y ya está.
Un saludo, Domingo.




